Los acuerdos de Universal Music Group y Warner Music Group con los generadores de IA Suno y Udio se vendieron como pactos de paz. La American Federation of Musicians acaba de sostener que son facturas impagadas.

¿Qué reclama realmente el sindicato?

La AFM, el sindicato que representa a los músicos intérpretes y de grabación en Estados Unidos y Canadá, presentó la demanda ante la U.S. District Court for the Southern District of New York el 5 de junio de 2026. La demanda no ataca los acuerdos de IA como ilegales. Dice que las majors deben a sus propios miembros una parte de lo recaudado y que no la han pagado.

La palanca es contractual. El convenio colectivo del sindicato con las majors incluye una cláusula de 'new uses': cuando las grabaciones en las que tocaron músicos se destinan a un nuevo uso comercial, los sellos tienen que compensarlos. Volcar masters en un modelo que luego vende música generada por IA es, en la lectura del sindicato, exactamente eso. La demanda lo dice sin rodeos, acusando a los sellos de haber 'failed to share in the settlement proceeds and future revenue with those same artists whose music was copied, used for training, and incorporated into the development of the AI models and platforms now being commercially exploited.'

La pelea que todos plantearon como un asunto de derechos de autor fue siempre, por debajo, una pelea sobre el trabajo y sobre quién cobra por una labor ya hecha.

¿Cómo se encadenaron los acuerdos?

Universal cerró con Udio a finales de octubre de 2025. Warner alcanzó su propio acuerdo con Udio a mediados de noviembre de 2025 y después se convirtió en la primera major en acordar con Suno más tarde ese mismo mes. Esos acuerdos llegaron junto al impulso de Suno por el lado de la financiación, ya que la empresa ha cerrado desde entonces una gran ronda que disparó su valoración a los miles de millones. El argumento del sindicato es que el valor fluyó en dos direcciones, hacia los sellos en forma de dinero de los acuerdos y hacia las firmas de IA en forma de catálogo despejado, mientras que los músicos que aportaron la materia prima quedaron fuera de ambos.

¿Qué quiere la AFM?

Dos cosas. Primero, daños económicos, sin cuantificar en la demanda. Segundo, y sin duda más importante, la divulgación: el sindicato exige que los sellos revelen qué grabaciones exactas se usaron para entrenar los modelos. A la AFM la representa el abogado Eyad Asad, del despacho Cohen Weiss & Simon.

Ambas majors respondieron. Un portavoz de Universal dijo que la empresa ha estado 'at the forefront of protecting the rights and advancing the interests of artists and songwriters in the age of AI,' y añadió que la AFM 'chose this route during our collective bargaining negotiations' y que el asunto corresponde a la mesa de negociación. Warner ha presentado antes su trabajo en IA como 'establishing guardrails and architecting a healthy AI ecosystem on the behalf of artists everywhere.'