La muerte de los clubes de Berlín suele contarse como una historia inmobiliaria: un casero vende, el alquiler se triplica, una sala se apaga. La A100 reescribe ese guion. El organismo que decide si ://about blank, Club OST y una docena de sus vecinos sobreviven no es un promotor. Es un ministerio de transporte que construye una autopista dibujada por primera vez en un mapa en 1935.
¿Qué se abrió realmente en agosto de 2025?
El 28 de agosto de 2025, Berlín inauguró el 16.º tramo de la A100: un enlace de 3,2 kilómetros desde Neukölln hasta el cruce de Treptower Park, excavado como una trinchera de unos siete metros de profundidad y construido a lo largo de unos 12 años por 721 millones de euros. Alrededor de 100 personas protestaron en la apertura, y un político local la calificó como la carretera más absurda de Alemania. Ese tramo está terminado. La pelea es por lo que viene después.
¿Qué clubes están realmente en el trazado?
El 17.º tramo previsto empujaría la autopista desde Treptower Park hacia la Storkower Strasse, cruzando el Spree y atravesando el denso racimo de vida nocturna alrededor de Ostkreuz. La Clubcommission sitúa unos 21 espacios culturales dentro de ese corredor. Las bajas nombradas se leen como un mapa del Berlín contemporáneo: ://about blank, Club OST, Salon Zur Wilden Renate, ELSE, OXI y el más reciente Club M01, además del bar Zuckerzauber, el skatepark E-LOK, el cine independiente Zukunft y el bar de cócteles Krass Böser Wolf.
"In total, there are about 21 cultural venues that are in the area of this continuous autobahn construction, which is extremely threatening." Lutz Leichsenring, Clubcommission
¿Por qué nadie puede simplemente decir sí o no?
Ahí está la crueldad silenciosa del asunto. El 17.º tramo lleva en los planos urbanísticos desde 1935 y todavía no tiene luz verde, así que los espacios viven en el limbo: la ciudad no garantiza un permiso a largo plazo, y si la carretera se cancelara mañana, los mismos terrenos probablemente pasarían a manos de promotores y a alquileres disparados. La política se divide con nitidez. Los Grünen y el SPD se oponen a la ampliación; la CDU, el FDP y la AfD la apoyan. Los expertos creen que construirla podría costar más de mil millones de euros, más que el tramo que acaba de abrir. Así que la supervivencia de una sala depende ahora menos de su número de portal que de una aritmética de coalición decidida muy lejos de cualquier pista de baile.



