El planteamiento más limpio del equipo de DJ este año es también el más pequeño. Devious Pocket, del estudio amsterdamés NAP Works, es un sistema de vinilo digital autónomo: conectas un pendrive con tracks a la caja, dejas caer la aguja sobre un disco de control y suena. Sin portátil. Sin suscripción. Sin reproductor todo en uno al precio de un coche de segunda mano. Está construido sobre NAP, un framework audiovisual de código abierto que pasó a ser una organización sin ánimo de lucro en 2024, y arranca en 249 euros para la primera tirada de 100 unidades.
¿Cómo sustituye una caja tan pequeña a un equipo con portátil?
El aparato hace el trabajo que normalmente hacen un portátil y un software DVS. Lee el timecode de tu vinilo de control, reproduce el archivo digital desde el pendrive y saca el audio por un DAC HifiBerry de calidad de estudio. Una pantalla táctil de 4 pulgadas de alta resolución muestra las formas de onda y los puntos de cue. Hace loops de 1 a 32 compases para edits en directo, iguala el BPM entre tracks de forma automática y permite poner cues personalizados. Un botón de pass-through salta al instante entre el archivo digital y el vinilo en crudo de debajo, así que un set híbrido, un disco real hacia un track digital, se pincha con una sola pulsación.
La construcción es deliberadamente poco glamurosa, y ese es justo el argumento: un procesador de refrigeración pasiva, piezas reparables de catálogo, una carcasa impresa en 3D. Nada en ella está diseñado para ser una caja negra sellada.
¿Qué le aporta de verdad lo "abierto" al DJ aquí?
El firmware en sí es propietario, así que no es un producto totalmente abierto. Pero se asienta sobre NAP, el mismo framework gratuito que se usa en instalaciones audiovisuales profesionales, que el equipo reorientó hacia Linux y el hardware embebido. En la práctica, eso significa que la plataforma de debajo está documentada y no pertenece a un único gigante del sector. NAP Works se describe como un pequeño equipo europeo sin dinero de capital riesgo, que vende bajo pedido a través de Indiegogo, con un pack early-bird de 499 euros que añade soportes.
Conectas un pendrive, dejas caer la aguja y suena. El planteamiento es así de simple, y esa es la amenaza.
¿Por qué sacude esto la economía de los CDJ?
Durante veinte años, la cabina de club estándar ha significado reproductores caros, cerrados, y la dependencia que viene con ellos. Un aparato de 249 euros construido con piezas reparables sobre un framework abierto es un contraargumento directo: dice que el trabajo de timecode a audio no requiere una unidad sellada de cuatro cifras, y que la reparación y el cacharreo son funciones, no amenazas. No va a sustituir mañana al buque insignia de una cabina de festival. Pero para el DJ de habitación, el bar pequeño, el purista del vinilo que quiere cajones digitales sin un portátil iluminando la cabina, redefine lo que cuesta la entrada. Peter Kirn, en CDM, lo presentó exactamente como ese tipo de desafío a los estándares de la industria.



