¿Qué pasó en la azotea de Vidigal?
El domingo 24 de mayo, Nina Kraviz pinchó en lo alto de Vidigal. La fiesta fue en Visão Vidigal, una azotea encaramada en el Morro do Vidigal, en la zona sur de Río, con vistas panorámicas a la ciudad y al mar. Se anunció como una edición especial de Putas Vampiras, el colectivo queer y underground, bloco de carnaval, con su compatriota ruso y afín a Trip Vladimir Dubyshkin como co-cabeza de cartel y una tanda de nombres brasileños de apoyo. La cosa duró, de mediodía a medianoche aproximadamente, con entradas a la venta por Shotgun.
Dejemos claro qué fue y qué no fue. Una fiesta underground de pago en un local que ya las acoge, no un concierto comunitario gratuito ni una gala benéfica, y aquí la favela es el escenario más que la causa. Casi todo lo que sabemos viene de los canales de la escena, no de una crónica de prensa. Cuentas de techno brasileñas hablaron de un momento histórico para el underground local, y la reacción al día siguiente, breve y en mayúsculas, dejaba claro que la pista aguantó llena.
La artista rusa llega acompañada de Vladimir Dubyshkin y un cartel repleto de nombres fuertes de la escena nacional, escribía un organizador antes de la noche.
¿Por qué está Kraviz tan enganchada a Brasil ahora mismo?
El set de Vidigal no es algo aislado. En febrero de 2026, Kraviz lanzó treats, un sublabel construido alrededor del baile funk y de colaboraciones con artistas de Río: el primer lanzamiento se apoyaba en MC Nick, grabado en su ciudad natal, junto a nombres como João Lágrima de Ouro y MC Pogba. Es el mismo instinto que levantó su sello de culto Trip durante más de una década, ir a la fuente y atraer el sonido local crudo a su órbita. Una azotea de favela no es, pues, un golpe de efecto, sino la siguiente sala lógica.



