São Paulo monta algunas de las noches de club más implacables del planeta y, hasta hace poco, casi nada de eso estaba por escrito. Dos de las personas que lo vivieron llevan ese registro al mayor escenario literario de la ciudad.
El 2 de junio de 2026, Camilo Rocha y Gaia Passarelli se sientan en un panel llamado Retratos da Noite Paulistana en la Feria del Libro de São Paulo, de 19h a 20:15h, gratis, en el escenario de la Praça Charles Miller frente al estadio Pacaembu. Rocha es DJ, periodista e investigador con más de 25 años de oficio; Passarelli es escritora y ex VJ de MTV Brasil. El lugar importa: la historia de la noche se entrega a lectores, no solo a ravers.
¿Cuál es el libro que traen?
Bate-Estaca: como DJs, drag queens e clubbers salvaram a noite de São Paulo, de Rocha, salió en Veneta en 2024, producto de cerca de siete años de trabajo y más de 80 entrevistas, con un prólogo de Claudia Assef. Va desde los clubes de los ochenta hasta la llegada del Hell's Club y los años rave, hasta los dos mil a escala de festival, narrado por los clubbers, DJs y drag queens que, en el enfoque del libro, cambiaron no solo la noche sino el modo en que toda la ciudad consumía cultura.
Passarelli trae su propio título, Deslumbre: histórias de obsessão musical, en Terreno Estranho, con prólogo de Rocha. Los dos libros dialogan: uno mapea las salas, el otro la obsesión que las llenaba.
¿Por qué un eje centro contra periferia?
Esta es la parte que lo eleva por encima de la nostalgia. La historia no es un salón de la fama de noches legendarias, es una pregunta sobre la propia ciudad: quién entró a la sala y a quién dejaron en el borde.
Es un movimiento que fue mal cubierto y mal registrado, pese a ser tan importante e influyente.
Esa frase de Rocha es la razón por la que esto pertenece a una feria del libro. Una escena que no se escribe deja que otros decidan después lo que fue. São Paulo estuvo a punto de hacer exactamente eso.
¿Por qué debería importarle al underground ahora?
Porque el vacío de documentación es un problema actual, no histórico. Los promotores reinventan salas que ya existían, los mismos debates sobre centro y periferia se repiten en cada ciclo, y la gente que construyó la primera infraestructura envejece sin dejar rastro escrito. Poner a Nation y al Hell's Club en letra impresa, en un escenario público, es la forma en que una escena conserva su propia memoria en vez de importar la de otro.



