La guerra de formatos termino y paso lo mas raro: ganaron los dos bandos, y ninguno usa el trofeo.

Los numeros de cierre de 2025 de la RIAA situan los ingresos del vinilo en Estados Unidos en 1.040 millones de dolares, un 9,3 por ciento mas. Es el 19o ano consecutivo de crecimiento y la primera vez que el formato supera los mil millones desde 1983, cuando el disco todavia suponia casi la mitad de todos los ingresos de la musica grabada. El vinilo movio 46,8 millones de unidades frente a 29,5 millones de CD, mas del triple en ingresos, y Estados Unidos por si solo concentra hoy casi la mitad del valor mundial del formato. En todas las listas, el vinilo gano.

Si el vinilo gano, por que no lo pincha nadie ?

Porque los discos en realidad no se pinchan. Los analistas del sector calculan que alrededor del 40 por ciento de los compradores de discos en Estados Unidos no tiene nada en lo que reproducirlos. El album se ha convertido en silencio en un objeto: un poster que puedes sostener, una sena de pertenencia, una decoracion que se cambia por temporadas. Es una razon perfectamente valida para gastar dinero, pero no es el romance que el resurgir del vinilo se vende a si mismo. El relato es el rebuscar en cajas y los graves calidos. La realidad, para una gran parte de los compradores, es una funda precintada en una estanteria.

Ahora mira el otro extremo de la misma cultura. Entra en cualquier club del mundo y observa la cabina. La inmensa mayoria de los DJ en activo pinchan desde un pendrive USB conectado a un CDJ. Quienes compran los discos en su mayoria no los pinchan, y quienes pinchan para vivir en su mayoria no los compran. La guerra de formatos no dio un ganador. Produjo dos salas separadas que ya no se hablan.

Sigue la cultura del solo vinilo poniendo filtros en la puerta ?

Aqui es donde la nostalgia calida se enfria rapido. Los lanzamientos solo en vinilo, discos prensados sin ninguna version digital, reavivan una y otra vez la acusacion de elitismo, y la cuenta no es nada sutil. Un EP ronda las 10 libras, el doble o el triple del precio digital, y los prensajes limitados se revenden en Discogs por varias veces esa cifra. Para alguien de 22 anos que intenta montarse una caja de discos con un presupuesto ajustado, en una ciudad donde el alquiler ya se come casi toda la nomina, una politica de solo vinilo no es curaduria. Es un cordon de terciopelo.

Los ninos ricos son la muerte de la cultura, suelta el jefe de un sello. La riqueza vuelve desigual el terreno de juego.

Los duenos de sellos sienten ellos mismos la contradiccion. Uno admite que hay un componente de filtro, que cobrar 10 libras es excluyente hasta cierto punto, aun defendiendo la tesis contraria: cuando la musica pasa a ser para todos, tambien deja de ser para alguien en concreto, y nadie paga por lo que no valora. Las dos cosas son ciertas, y por eso justamente la pelea no termina nunca. El acuerdo al que llegaron algunos sellos, vinilo primero y un lanzamiento digital cuando se agota el prensaje, es la unica respuesta honesta sobre la mesa: recompensar al coleccionista sin cerrarle la puerta al chaval sin un duro que de verdad sabe levantar una sala.

Entonces quien gano de verdad la guerra de formatos ?

Nadie, y esa es la conclusion util. El vinilo gano los ingresos y el romance. El USB gano la pista. El coleccionista y el DJ en activo son ya dos personas distintas con dos relaciones distintas con la misma musica, y fingir lo contrario es precisamente como el elitismo se sigue regenerando. El mostrador de la tienda de discos y el CDJ son los dos legitimos. El dano solo aparece cuando se usa uno para decidir quien cuenta como autentico.