Insomniac Events acaba de cerrar una de las disputas de propiedad más tensas de la música electrónica estadounidense, resolviendo una demanda de un año contra el trío que construyó Club Space y Factory Town, el mayor complejo de salas electrónicas de Miami.

La promotora y sus antiguos socios, David Sinopoli, Davide Danese y Jose Gabriel Coloma Cano, confirmaron el acuerdo en un comunicado conjunto, poniendo fin a un litigio que había arrastrado al fundador de Insomniac, Pasquale Rotella, a acusaciones personales y había puesto en duda el futuro de dos de las salas insignia de la ciudad.

¿De qué trataba realmente el conflicto?

Insomniac entró en Club Space en 2019, sumándose a Sinopoli, Danese y Coloma Cano, que ya operaban juntos ese club-almacén del centro de Miami. La sociedad se amplió en 2022 con Factory Town, un terreno de siete hectáreas en Hialeah, antigua fábrica de colchones convertida en una de las salas electrónicas más grandes del país, eje de la Miami Music Week, Halloween y Art Basel.

La relación se deterioró en 2024 por el reparto de ingresos y el control de Factory Town. Insomniac sostenía que sus socios pedían una parte mayor y más autoridad; el trío alegaba que Insomniac les reducía la participación en silencio mientras seguía apoyándose en ellos para cubrir el riesgo operativo y financiero. Una mediación en junio de 2025 produjo una solución provisional: Insomniac pagaría 3 millones de dólares para comprar por completo la parte del trío en Factory Town.

¿Cómo pasó de mediación a demanda?

Ese acuerdo se desmoronó en dos meses. En agosto de 2025, Insomniac ya había demandado, acusando a sus antiguos socios de extralimitarse en su autoridad sobre Factory Town e interferir en las reservas y en las relaciones con promotores. El trío contrademandó en septiembre, alegando que el acuerdo de mediación exigía validación conjunta de las grandes decisiones de programación, incluida la fiesta de Halloween Hocus Pocus y el calendario de Art Basel en Factory Town. Su prueba central: una oferta que Insomniac habría hecho a CircoLoco, un 44 % superior al cachet del año anterior, sin su aprobación.

La contrademanda también incluyó acusaciones personales contra Rotella, que Insomniac rechazó por considerarlas ajenas a la disputa contractual y dirigidas a dañar su reputación.

¿Quién se queda con qué ahora?

Las conversaciones se reanudaron en otoño, y los abogados informaron al juez en junio de 2026 de que las partes habían llegado a un acuerdo, allanando el camino para el archivo del caso. El reparto es claro: Insomniac sigue involucrado en la gestión de Club Space y de Factory Town, con Sinopoli como socio operativo en ambas. Danese y Coloma Cano se retiran de las salas de Insomniac, pero siguen dirigiendo Jolene junto a Sinopoli, y afirman que desarrollarán nuevos proyectos por su cuenta. Ninguna de las partes ha revelado la cifra final del acuerdo.

¿Por qué importa más allá de Miami?

Insomniac es conocida sobre todo por sus festivales, con el EDC a la cabeza, no por operar clubes fijos. Club Space y Factory Town eran una apuesta real: que la mayor promotora electrónica de Estados Unidos también pudiera gestionar salas todo el año, compitiendo directamente con quienes las habían construido. Una ruptura tan litigiosa por la autoridad de reservas y el reparto de capital es exactamente el riesgo de esa apuesta, y es una advertencia para cualquier promotora que persiga el mismo modelo: la propiedad compartida solo funciona si el contrato especifica con claridad quién aprueba las reservas.